Avistamiento y grabación "paranormal" a bordo de un avión

Víctor Martínez2020

Avistamiento OVNI a bordo de un avión El Cairo-Barcelona, boceto

Introducción

El presente suceso ocurrido en 2007 comprende el avistamiento de extrañas luces desde un avión de pasajeros, pero no es lo anterior lo que confiere la mayor extrañeza al evento. Y es que, este caso contiene una característica inédita en este tipo de sucesos. Se trata de una grabación de vídeo realizada mediante teléfono móvil, la cual presenta un audio cuyas características se asemejan más a lo que normalmente se entiende por “psicofonía”.

Además de lo anterior, el aspecto y las evoluciones de las luces descritas por los testigos, junto con la duración que ambos estiman para el avistamiento en conjunto y sobre todo, el hecho de que uno de los dos testigos hubiera tenido anteriormente un encuentro cercano con un OVNI, añaden más desconcierto al caso.

Este reporte expone la investigación del caso, adentrándose en los detalles del avistamiento y los alcances de la citada grabación. Para tratar de hallar una explicación de lo observado, se abordará el análisis de las circunstancias astronómicas de aquella noche y se proyectará una mirada hacia las complejidades de la mente humana en busca de explicaciones insólitas.

Antecedentes

Existen algunas publicaciones que tratan este caso, las cuales serán citadas en este apartado. Sin embargo, el presente artículo presenta por primera vez la investigación llevada a cabo por el autor durante estos años, la cual se basa en entrevistas con los testigos y en numerosas conversaciones con los mismos, a los cuales se les ha conocido mejor a lo largo de todo este tiempo, además de en un completo análisis del caso.

Los testigos principales de este caso son F. A. y C. M, ambos marido y mujer respectivamente. El suceso llegó a conocimiento de este autor en 2008 por medio del propio F.A, quien lo comunicó vía e-mail junto con el caso del que él fue testigo único en 2006, cuando tuvo un encuentro cercano en Zaragoza (España), al pasar con su coche prácticamente por debajo de un enorme círculo luminoso rodeado de luces de colores (1).

En 2008 el autor realizó una entrevista en detalle a ambos testigos. Posteriormente, en 2009 se les realizó una segunda entrevista en compañía del investigador zaragozano Carlos Ollés. Adicionalmente, los investigadores Carlos Ollés, Javier García Blanco, Miguel Pedrero, Carlos Gabriel Fernández y Marcelino Requejo, realizaron una reencuesta del caso en 2010. Las grabaciones de esta entrevista fueron proporcionadas al autor de este artículo.

A raíz de la anterior reencuesta, Miguel Pedrero publicó el suceso en 2013 en un libro sobre enigmas españoles (2), incluyendo también en el libro el anterior caso vivido por F. A. En dicho trabajo se expone el suceso tal como fue relatado por los testigos, sin entrar a analizar posibles explicaciones, ya sean éstas racionales o irracionales.

Como respuesta crítica al trabajo de Pedrero, el investigador Juan Carlos Victorio publicó en 2014 un artículo en su página web (3), en el cual alude a causas astronómicas para explicar el caso. Más adelante se discutirá esta hipótesis.

Los testigos

F. A., que contaba con 35 años en la fecha del suceso, es diplomado universitario y trabajaba en un almacén. Por su parte, su esposa C. M. tenía 32 años en aquella fecha y desarrollaba su profesión en el campo de las artes gráficas. Ambos están casados y son de Zaragoza. Los dos son amantes de la arqueología y eran bastante desconocedores de la temática OVNI cuando tuvo lugar el caso, a pesar del encuentro previo de F.A. ocurrido poco más de medio año antes. Antes de dicho caso él era muy escéptico respecto al tema OVNI, visión que cambiaría totalmente después de aquel suceso. Posteriormente, a raíz de las investigaciones del primer caso de F. A. y del suceso aquí narrado llevadas a cabo por este autor, ambos comenzaron a interesarse por las temáticas del misterio, a leer sobre las mismas y a acudir a congresos relacionados.

Ambos colaboraron ampliamente durante las diferentes entrevistas y solicitudes de informaciones que fueron requeridas durante los años. Los relatos de los dos fueron siempre coherentes y sin contradicciones reseñables.

El suceso

El viernes 20 de julio de 2007, F. A. y C. M. terminaban sus vacaciones en Egipto, país que visitaban por segunda vez. Su vuelo charter de la compañía aérea AIR EUROPA (vuelo nº AEA0408) debía partir desde El Cairo a Barcelona a las 21:10 h (hora local de Egipto, UTC+3 incluyendo el horario de verano), siguiendo la ruta mostrada en la Figura 1. La salida se retrasó más de una hora y media, despegando alrededor de las 22:40 h, aproximadamente.

Ruta que seguía el vuelo
Figura 1. Ruta El Cairo-Barcelona que siguió el vuelo de Air Europa AEA0408 del día 20-07-2007. (Imagen: Google Earth)

Los testigos tenían asignados los asientos 29A y 29B (Figura 2), situados en la parte trasera izquierda del avión, en posiciones de ventanilla y central en una fila de tres asientos. Aproximadamente unos 25 minutos después de despegar, C. M decide ir al baño y F. A., que se encontraba en el asiento central, ocupó desde ese momento su lugar situado en la ventanilla, para así después no tener que levantarse, mientras que C. M. pasaría a ocupar el asiento central.

Pasajes aéreos de los testigos OVNI
Figura 2. Pasajes aéreos de los testigos del vuelo El Cairo-Barcelona. Ambos tenían los asientos 29A y 29B, ubicados en la parte posterior izquierda de la aeronave. (Archivo Víctor Martínez)

Pocos minutos después de que C. M. regresó del baño, ambos vieron a través de la ventanilla (hacia dirección SW, teniendo en cuenta el rumbo del avión) una luz de color blanco lechoso con luminosidad fija y fuerte, de un tamaño aparente similar al de Venus. Inmediatamente observaron otra luz fija más pequeña (unas 3 o 4 veces de tamaño aparente menor que la anterior), situada un poco por debajo y a la izquierda de la anterior, la cual F.A. describe como blanca con un punto de luz roja en su interior, mientras que su esposa no recuerda haber visto ese color rojo interior. En este momento, la luz blanca inicial ya no fue vista más por los testigos, quienes no recuerdan si desapareció o simplemente no le prestaron más atención. La observación del matrimonio se centró entonces en la segunda luz, sobre la cual F. A. comentó que le recordaba mucho a la luz que vio inicialmente durante su avistamiento OVNI de 2006 en Zaragoza. Nada más decir esto, la luz empezó a realizar maniobras. Estos movimientos incluyeron zigzagueos, realización de círculos, recorridos cortos de izquierda a derecha y viceversa, y un movimiento en caída seguido de otro a la izquierda, conformando así un ángulo recto (C. M. cree recordar que la luz realizó más de un movimiento en ángulo recto). Posteriormente, la luz se dividió en dos totalmente iguales, una encima de la otra en diagonal, para después volver a unirse y separarse un par de veces más.

En ese momento, F.A. recuerda que lleva su teléfono móvil Nokia 6085 en el pantalón. Sacando el mismo con cuidado de no ser visto, comenzó a grabar a través de la ventanilla, pero al instante hubo una especie de salto en la grabación y el testigo notó una ligera vibración en la mano y una sensación que en sus propias palabras era “como si el teléfono no me respondiera, de tenerlo bloqueado”, deteniéndose la grabación inmediatamente tras menos de 2 segundos de haber comenzado la misma. El testigo pensó que la altitud podía estar afectando al aparato, por lo que lo recogió con cuidado y siguió mirando. La hora marcada en el vídeo son las 22:17 hora española (23:17 hora de El Cairo).

La luz aparentemente se iba aproximando al avión y durante ese acercamiento hubo momentos en que desaparecía y al instante volvía a aparecer más cerca. En ese momento, F. A. ocupó toda la ventanilla para tratar de seguirla y fue relatando el suceso a C. M. Aparentando estar a pocos metros del avión, de nuevo la luz volvió a separase en dos, esta vez de un color rojo intenso, disponiéndose ambas en los extremos de una figura elíptica horizontal unida por un cordón de luz más débil de color rosáceo, con una parte central negra, indistinguible del fondo de la noche. De acuerdo a las estimaciones de F. A., el tamaño aparente de las dos luces de los extremos era algo mayor que el de una estrella y el diámetro estimado de toda la forma elíptica era de unos 10 m. La misma fue bordeando el avión hacia la parte trasera con cierta inclinación a un lado, llegando estar a una distancia de unos 10 m y pareciendo planear por encima de la cola del avión, mientras desaparecía de la vista de F. A en unos 5 segundos. El tiempo total transcurrido desde el inicio del avistamiento hasta este punto, es estimado por los testigos en unos 5 minutos.

En estado de nerviosismo y transcurridos sólo 5 o 6 segundos, F. A. miró hacia la derecha en dirección a la ventanilla opuesta del otro lado (hacia el NE en base al rumbo del avión) buscando la luz que acababa de pasar en dirección a la cola, divisándola de nuevo, esta vez de un color blanquecino y a veces parpadeante. La luz continuó siendo visible por ambos testigos hacia el lado derecho del avión (ya que los asientos de ese lado estaban desocupados), y en un determinado momento los dos se quedaron dormidos. A los 30 minutos fueron despertados para la cena, observando que la luz seguía en la misma posición, aparentando hacer pequeñas oscilaciones de intensidad en su color, cambios entre color blanco y rojo, o cambios en su tamaño aparente. Posteriormente, de nuevo los testigos quedaron dormidos y más tarde despertaron otra vez, observando que la luz ya no era visible.

Estuvieron despiertos por aproximadamente una hora, hasta el momento en el que se inició el protocolo de aterrizaje y se encendieron las luces del avión, tras lo cual F. A. volvió a observar la presencia de la luz a través de la ventanilla opuesta del lado derecho del avión. Cuando el avión comenzó su descenso virando hacia la izquierda y las luces de Barcelona ya eran visibles, la luz desapareció aparentemente trasladándose hacia el morro del avión, lo cual fue interpretado por F. A. como un incrementó de velocidad de la luz.

Un boceto realizado por los testigos esquematizando las diferentes secuencias del caso es mostrado en la Figura 3.

Los testigos no tienen conocimiento de que otra persona a bordo del avión observara nada extraño. Sólo recuerdan que la mujer que iba sentada en el asiento de la derecha les observaba extrañada de vez en cuando ante las continuas miradas de ambos hacia el lado opuesto del avión. La duración total del vuelo fue de unas 4 horas y las condiciones de visibilidad eran excelentes.

Boceto del avistamiento OVNI realizado por los testigos
Figura 3. Esquema realizado por los testigos en el que se muestran todas las secuencias del avistamiento. (Archivo Víctor Martínez)

Un vídeo con un misterioso audio

Tras aterrizar de madrugada en el Aeropuerto de El Prat (Barcelona), el matrimonio recogió sus maletas y se dirigieron a la Estación de Autobuses para esperar su autobús con destino a Zaragoza. Es en ese momento que F. A. recordó el intento de grabación con su teléfono. Revisó el vídeo no pudiendo ver nada más que oscuridad, pero sí escuchando lo que le pareció una voz “metálica o robótica” que decía “No me miréis”. Inmediatamente se lo mostró a C. M., quien inicialmente pensó que su marido le estaba gastando una broma.

De acuerdo a los testigos, “esa voz no procedía de nadie del avión; la gente estaba dormitando, las azafatas no estaban cuando fue grabada”. Según las apreciaciones de F. A, “la entonación del mensaje, a mi entender no es humano, pero es lo suficientemente nítido para ser entendido, habla en plural y sabe que somos mi mujer y yo quienes le estamos mirando. Nos lo hace llegar en español, sabía el idioma que hablábamos. Es decir, nos escuchó, cuando divagábamos de lo que sería esa ‘estrella’, posiblemente le sorprendimos”. Además, F. A. comentó: “ahora comprendo lo que verdaderamente le ocurrió al móvil cuando intenté grabar; ‘ese ser’ me bloqueó el aparato, no me dejó grabar, únicamente me dejó su mensaje. Increíble, pero para mí no hay dudas. En la estación de autobuses pude grabar un video sin ningún problema”.

El vídeo tiene una duración de sólo 1,60 segundos y como era de esperarse por las circunstancias de la grabación hacia el cielo oscuro de la noche y la baja calidad del equipo, la imagen es totalmente negra sin nada apreciable en ella. Por otro lado, en su audio puede escucharse claramente una voz de características femeninas, algo robótica y con entonación extraña. A juicio de este autor, se escucha algo similar a “no me miráis” o “lo miráis”. Sin embargo, debido a la subjetiva interpretación del audio que resulta de conocer de antemano lo que otras personas creen escuchar en el mismo, el audio fue mostrado por el autor a 5 personas sin conocimiento alguno de las condiciones de grabación y el testimonio relacionado. Estas personas interpretaron lo siguiente:

- Persona 1: “no me digai” o “no me mirai”.

- Persona 2: “no te rías”.

- Persona 3: “lo miráis” o “no lo miráis”.

- Persona 4: “hay alguien ahí”.

- Persona 5: “yo no vivía ahí”.

Todos coincidieron en que la “voz” parece ser femenina.

A pesar de que los testigos y publicaciones previas (2) aseguran que se escucha claramente “no me miréis”, en base a las citadas comprobaciones “a ciegas” se puede decir que el contenido del audio es más similar a un sonido terminado en “ais” o “ai”, y no una terminación en “eis” como los testigos interpretaron. Por tanto, la supuesta orden “no me miréis” no parece clara.

Por otro lado, al modificar parámetros como el contraste y brillo del vídeo tampoco es posible apreciar nada destacable en el mismo, salvo mayor o menor cantidad de ruido sobre un fondo negro y una especie de interferencia formando una franja superior más oscura en la imagen. Un aumento al máximo del contraste, gamma, saturación y agudizando el fotograma mediante el valor sigma al máximo, con un ligero aumento del brillo, da lugar a la curiosa imagen mostrada en la Figura 4, la que posiblemente se deba a las características y defectos propios del vídeo.

Fotograma del estudio de la extraña grabación
 Figura 4. Fotograma resultante de la modificación de los parámetros del vídeo: aumento al máximo del contraste, gamma y saturación; agudización mediante el valor sigma al máximo; y leve aumento del brillo.

Coincidencias asombrosas... otro avistamiento en El Cairo en la misma noche

Durante la reencuesta del caso de 2010, el investigador Javier García Blanco halló en internet un suceso que podría estar relacionado con el caso del matrimonio zaragozano (4).

De acuerdo a la web que exponía el suceso (5), éste tuvo lugar en El Cairo el mismo día 20 de julio de 2007 y consistió en la filmación en videocámara de dos luces con diferentes trayectorias: una luz verde (observada desde las 20:06 h hasta las 20:40 h) y otra roja (observada desde las 20:26 h hasta las 21:46 h). Todas las horas mostradas corresponden a la hora local de El Cairo.

A pesar de que resulta asombrosa la coincidencia de fecha, lo cierto es que las horas no coinciden, puesto que la última de las luces de la comentada filmación desapareció a las 21:46 h, mientras que el vuelo del matrimonio aún no había despegado a esa hora, ya que como se señaló anteriormente despegó de El Cairo con retraso, aproximadamente a las 22:40 h (hora local).

No obstante, dada la coincidencia de fecha y lugar, podría sospecharse que se trata de luces relacionadas con las que después avistaría el matrimonio. Sin embargo, este extremo no puede asegurarse en base únicamente a coincidencias.

¿Registraron algo los pilotos y radares?... Consulta al Ejército del Aire

Dado que los testigos estaban convencidos de que la misteriosa luz siguió al vuelo hasta territorio español, el autor de este artículo consideró necesario levantar una consulta al Ejército del Aire español, para que fueran emitidas las consultas correspondientes al Mando de Combate Aéreo y concretamente a Pegaso (centro coordinador de los radares que integran el sistema de vigilancia español), puesto que cualquier eco detectado o conversación entre pilotos sobre el espacio aéreo nacional, referentes a una intrusión en dicho espacio, habría sido convenientemente registrada.

El 24 de febrero de 2009, algo más de un mes después de realizada la consulta, se recibió respuesta del Ejército del Aire (Figura 5). La carta aseguraba que “el Mando de Combate no dispone de información alguna, una vez consultadas las unidades que podrían tener noticia sobre el suceso”.

Por tanto, quedaba resuelta la duda sobre una posible captación en radar o comunicación de los pilotos acerca de tráfico extraño aquella noche.

Respuesta del Ejército del Aire al autor
Figura 5. Respuesta del Ejército del Aire informando de la inexistencia de informaciones que pudieran estar relacionadas con el caso. (Archivo Víctor Martínez)

Hipótesis astronómica

Como se ha comentado al inicio de este artículo, existe una hipótesis que trata de explicar el presente caso (3), la cual expone que las dos luces que vieron los testigos (la luz blanco lechosa y la luz con un punto rojo en su interior) correspondían a Júpiter y Antares. Efectivamente, tal como se muestra en la Figura 6, aquel 20 de julio de 2007 a las 23:17 h (UTC+3, con horario de verano incluido; hora tomada del registro del vídeo), el azimuth aproximado de 200° (SSW) y la posición relativa de ambos astros, coincide exactamente con la situación de las luces divisadas por los testigos a la izquierda del avión al inicio del avistamiento, tomando en cuenta el rumbo SE a NW que tiene un avión que se traslada desde El Cairo hacia Barcelona (Figura 7).

Estado del firmamento en el momento del avistamiento
Figura 6. Estado del firmamento el día 20 de julio de 2007 a las 23:17 horas (UTC+3), visto desde la posición aproximada del avión, en la dirección en la que los testigos veían las luces del inicio del avistamiento. Nótese que Júpiter y Antares son claramente visibles con un azimuth aproximado de 200°, mientras que la Luna se estaba ocultando en el horizonte hacia el oeste. (Imagen: Stellarium)
Ruta del avión y azimuth de Júpiter y Antares
Figura 7. Rumbo del avión (línea roja) y línea visual con azimuth 200° (línea verde) correspondiente a la dirección en la que se hallaban visibles tanto Júpiter como Antares, coincidente con la dirección de las dos luces iniciales vistas por los testigos. El punto negro representa la posición aproximada del avión al inicio del avistamiento. (Imagen: Google Earth)

Por tanto, al menos los primeros segundos del avistamiento, cuando el matrimonio observa las dos luces iniciales fijas, podrían explicarse mediante la observación de Júpiter y Antares. Además, Victorio comenta en su artículo: “los movimientos, idas y venidas de las luces apuntan a ilusiones o interpretaciones erróneas de los observadores”. Sin embargo, existen dos problemas añadidos: por un lado, los testigos aseguraron que la luz realizó al menos un giro en ángulo recto; además, ambos relataron varias divisiones de la luz en dos luces y posterior unión en una. Teniendo presente lo anterior, la explicación podría darse por válida llevando al extremo el efecto autocinético (6), que en astronomía es la percepción de movimiento de una luz estacionaria en ausencia de referencias espaciales (como las estrellas en el cielo oscuro de la noche).

Una interpretación errónea similar puede aplicarse con mayor facilidad para la luz vista posteriormente por los testigos en el lado derecho y opuesto del avión, hasta que éste comenzó las maniobras de aterrizaje, la cual podría haber correspondido a cualquier astro del firmamento. Dicha luz, según los testimonios, aparentaba realizar pequeñas variaciones de intensidad y tamaño, lo cual puede ser explicado por el efecto autocinético, además de cambios leves de color, que puede explicarse mediante refracciones de la luz en la atmósfera. No obstante, el mayor problema de la observación de esta fase del suceso es que los testigos indican que la luz fue observada mirando desde sus asientos a los de la ventana opuesta del lado derecho. Cualquiera que haya viajado en avión sabe la enorme dificultad que conlleva ver algo con precisión a través de la ventada correspondiente a los asientos del lado contrario. Además, cuando F. A. observó la supuesta partida de la luz, las luces internas del avión ya estaban encendidas, lo que hace aún más increíble que una pequeña luz pudiera ser vista en el exterior desde su posición, en el lado opuesto del avión. Por tanto, es altamente probable que este tramo del avistamiento se deba a una mezcla de reflejos en las ventanillas y excitación de los testigos debido a lo observado anteriormente.

Adicionalmente, los testigos opinan que nadie más del avión divisó las luces al encontrarse la mayoría de la gente durmiendo, o al menos ellos no tuvieron constancia de que alguien observara algo extraño. Esto también apoyaría la hipótesis astronómica, como Victorio hace notar en su artículo.

A pesar de todo lo anterior, el acercamiento de la luz dividida en dos y unida por un cordón “rosado” (secuencia únicamente observada por F. A. al ocupar en ese momento el espacio de la ventanilla en su totalidad), es más complicada de explicar acudiendo a esta hipótesis, puesto que este objeto es descrito aproximándose al avión y bordeándolo hacia la cola por su costado izquierdo, mientras que Júpiter y Antares obviamente permanecían en el mismo punto del firmamento. A esto hay que sumarle la “voz” presente en la grabación del teléfono móvil, vídeo que además fue interrumpido bruscamente, lo cual es cuando menos un hecho inusual que añade enorme extrañeza al caso en conjunto. Estos dos aspectos aumentan la complejidad del caso y sumados a los movimientos de separación y unión de las luces y al giro (o giros) en ángulo recto, conforman un conjunto que hace inviable la explicación del caso mediante la hipótesis astronómica.

Los problemas de las hipótesis simplistas, el papel de la mente y la evidencia física

Como se ha visto, el argumento de que la totalidad de la observación se debió a interpretaciones erróneas o ilusiones generadas a partir del avistamiento de cuerpos astronómicos no es sustentable por sí solo. Para poder sostener algo similar, también habría que dar por seguras las siguientes tres circunstancias:

1. Los movimientos más espectaculares (separación en dos luces y posterior unión; ángulo recto) se debieron también a ilusiones generadas durante la visión de Júpiter y Antares.

2. El avistamiento del objeto elíptico conformado por dos luces y un cordón de color rosado que aparentemente llegó a estar a 10 m del avión (Figura 8), se debe a una alucinación de F. A., inducida por su deseo interno de ver algo similar como lo que presenció en 2006.

3. La grabación se detuvo por error interno del dispositivo, y el audio que en ella se escucha corresponde a una voz de alguna de las personas del avión.

Representación del extraño objeto realizada por el testigo F. A.
Figura 8. Representación gráfica realizada por F. A. del objeto elíptico que llegó a estar a 10 m del avión, según sus apreciaciones. (Archivo Víctor Martínez)

El primer punto podría darse por aceptado si el avistamiento hubiera terminado ahí, aunque por otro lado existe el problema de que tanto Júpiter como Antares siguieron visibles desde la posición del avión durante todo el vuelo entre los 10° y 30° de elevación sobre el horizonte, mientras que los testigos no declararon ver nada más extraño en la dirección de ambos astros.

Sin embargo, a partir de dicho punto hay que preguntarse: ¿qué tipo de procesos psicológicos pueden provocar la visión de una forma elíptica que se aproxima al avión y pasa por encima de la cola? Para responder a esta pregunta deberíamos elucubrar y adentrarnos en el terreno de las alucinaciones, generadas quizás por un estado alterado de consciencia en F. A., debido a su expectación de presenciar algo similar a lo que vivió en 2006. Esto podría verse apoyado en parte por sus declaraciones posteriores en las que muestra convicción manifiesta acerca de la naturaleza “no humana” de la voz de la grabación y la interacción inteligente de la luz con los testigos.

Respecto a la voz de la grabación, la misma podría corresponder a alguien del avión o incluso a C. M. y los testigos no recordarlo a pesar de su rotunda negativa a esta explicación. Sin embargo, existen dificultades para aceptar sin más el hecho de que la cámara del móvil, la cual funcionaba perfectamente antes y después del suceso, justo fallara en el momento en que ambos testigos estaban presenciando algo inusual. Además, a pesar de la corta duración de la grabación (un único segundo y seis décimas), ésta alcanzó para incluir en ella una voz de características extrañas, lo que añade otra coincidencia extraordinaria.

En vista de todo lo anterior, el caso sólo puede ser analizado teniendo en cuenta todo el conjunto, sin ignorar los hechos más extraños como el objeto elíptico descrito o el registro de la grabación.

Conclusiones

Como se ha visto, el presente avistamiento contiene observaciones realizadas desde un avión de pasajeros, las cuales describen las evoluciones insólitas de una luz. Además, uno de los dos testigos presenció la separación de esta luz en dos similares que conformaron un objeto mayor, el cual se aproximó al avión desapareciendo hacia la cola del mismo. Todas estas evoluciones tuvieron una duración total de unos 5 minutos.

Por otro lado, el segundo tramo del avistamiento, en el cual los testigos observaron una luz en la ventana del lado opuesto del avión que ellos interpretan como el mismo objeto siguiendo al avión hasta las maniobras de aterrizaje, es difícil de soportar teniendo en cuenta la lejanía de los testigos a la ventana en cuestión. Esta parte puede atribuirse a una interpretación errónea de astros o reflejos en dicha ventana, motivada por la exaltación provocada en los testigos por lo avistado en los primeros minutos. Además, no existen evidencias de radar ni conversaciones de pilotos acerca de tráfico extraño en territorio español, como así evidenció la gestión realizada con el Ejército del Aire de España.

Respecto a la misteriosa grabación registrada en el teléfono móvil, no existe evidencia de fallo en la cámara ni explicación racional demostrada para el sonido que se escucha en la misma, el cual parece corresponder claramente a una voz de carácter femenino y entonación inusual. A pesar de que los testigos y publicaciones previas aseguran que se escucha claramente “no me miréis”, el significado del audio no es claro cuando es mostrado a personas sin conocimiento de las circunstancias de la grabación.

Si bien Júpiter y Antares se hallaban en la dirección de las luces presenciadas inicialmente por los testigos, la hipótesis de ilusión e interpretación errónea de estos astros no se sustenta para explicar la totalidad del caso, el cual no sólo contiene descripciones de maniobras extraordinarias (ángulos rectos, divisiones y uniones de luces), sino también la visión de un objeto elíptico mayor dirigiéndose hacia la cola del avión, además de la existencia de la citada grabación.

La fabulación consciente es descartada después de años de conversaciones con los testigos, los cuales han mostrado siempre honradez y una versión coherente de los hechos. Sin embargo, parece claro que la mente de los testigos puede tener un papel relevante en este avistamiento, especialmente en el caso de F. A., quien ya había sido anteriormente testigo de un encuentro OVNI. Además, al parecer nadie más a bordo del avión avistó nada anormal. Por tanto, la solución al caso podría hallarse acudiendo a hipótesis alternativas, como por ejemplo la Hipótesis de la Distorsión de José Antonio Caravaca (7), la cual defiende la existencia de un agente externo desconocido que interacciona con la mente humana y sus contenidos para generar episodios ufológicos, como si de una realidad onírica se tratara. De acuerdo a dicha hipótesis, en ocasiones durante esa interacción puede darse materialidad de evidencia física, la cual en este caso estaría representada por una extraña interferencia electromagnética con el dispositivo móvil.

La respuesta a este suceso puede encontrarse detrás de complejos mecanismos como los expuestos en la hipótesis citada, o en procesos piscológicos inusuales o desconocidos, los cuales pueden haber sido parte importante, aunque no única, del origen de este excepcional caso a bordo de un avión.

Referencias

(1) Martínez, V. (2008). Encuentro Cercano del primer tipo en Zaragoza. https://www.informeovni.net/articulos/encuentrozaragoza.html

(2) Pedrero, M. (2013). Los 20 mejores Expedientes X españoles. Cydonia, Pontevedra, 71-76

(3) Victorio, J. C. (2014). Otro avión escoltado por OVNIs. http://misteriosdelaire.blogspot.com.es/2014/06/otro-avion-escoltado-por-ovnis.html

(4) García Blanco, J. (2010). Comunicación personal al autor. E-mail del 31-10-2010.

(5) Ibrahim, W. (2007). Green & Red two UFO's from The Egyptian Pharaohnic Fleet.
http://www.ufo-egyptian-hunter.org/greenandred/green&red.htm
(enlace original de la noticia no disponible actualmente). Existe otro enlace, https://www.insidetruth.net/incident/?id=24832, el cual asigna al caso fecha del día siguiente (21 de julio), la cual se supone errónea y parece corresponder a la fecha de comunicación al MUFON (de donde esta web obtuvo el extracto del caso) realizada el día 21.

(6) Angulo, J. (2019). Este efecto hace que veamos las estrellas como ovnis. Tekcrispy. https://www.tekcrispy.com/2019/01/25/efecto-estrellas-como-ovnis/

(7) Caravaca, J. A. (2014). La Teoría de la Distorsión...una nueva visión de los Encuentros Cercanos con OVNIs. https://www.informeovni.net/articulos/teoriadistorsion.html; & Caravaca, J. A. (2019). Distorsión - Ovnis, apariciones marianas, bigfoots, hadas, fantasmas y extrañas criaturas, ¿una teoría explicativa? Editorial Guante Blanco.

INVESTIGACIÓN DEL PRIMER CASO DE F. A.

Encuentro Cercano del Primer Tipo en Zaragoza