El OVNI que casi colisionó con un camión

Víctor Martínez2020

Boceto del OVNI que casi colisionó con un camión

Introducción

Existen multitud de casos en la casuística que tratan sobre encuentros de conductores con OVNIs. Algunos de estos casos incluyen momentos de pánico por parte de los testigos ante la sensación de ser seguidos por uno de estos extraños objetos. El presente suceso en carretera, ocurrido en los años ochenta, también incluye una situación que provocó miedo intenso en sus observadores, pero a diferencia de los casos de “persecuciones”, dicho temor se debió a la posibilidad de que aquel objeto colisionara con el camión de los testigos.

En este informe se expone el resultado de la encuesta del caso, describiéndose todas las características del mismo y analizándolo a fondo. Para ello se revisarán también las hipótesis más probables que pudieran explicar este casi “accidentado” encuentro.

Antecedentes

El caso fue informado por el ufólogo Carlos Ollés, el primer investigador en recoger el testimonio de José Luis García Aldaz, quien vivió los hechos junto a su esposa, la cual falleció unos cuatro años después del avistamiento. El citado investigador concertó una nueva entrevista con el testigo en Zaragoza (España) en octubre de 2011, a la cual acudieron también los investigadores Miguel Pedrero, Carlos Gabriel Fernández, Francisco Contreras y el autor de este informe (Figura 1). Durante esta entrevista se recopilaron todos los datos referentes al suceso.

En 2018 el caso fue publicado ampliamente por Carlos Ollés en un libro sobre enigmas de la región de Aragón (1) y también de una manera muy resumida por Miguel Pedrero en un artículo de una revista (2); resumen que se basó principalmente en lo publicado unos meses antes por Ollés.

En este informe se presenta la narración del suceso basada en la entrevista con el testigo y en la revisión y análisis posterior, la cual incluyó diferentes comprobaciones y mediciones sobre el mapa.

El ufólogo Carlos Ollés con el testigo
Figura 1. El testigo (izquierda) con el investigador Carlos Ollés (derecha) durante la entrevista en Zaragoza. (Fotografía: Víctor Martínez)

El suceso

El caso en cuestión tuvo lugar en una fecha sin determinar, aunque de acuerdo al testigo, probablemente sucedió en mayo o junio de 1986 o 1987. En las anteriores publicaciones citadas se ubican los hechos en 1983, pero este dato es erróneo, tal como manifestó al autor Carlos Ollés (3).

En la madrugada de los hechos, José Luis, que rondaba los 50 años en aquella fecha, se hallaba en tareas laborales acompañado por su esposa. Hacia las 3 o 3:30 horas salieron transportando corderos en un camión conducido por José Luis, partiendo desde Luesia, población situada a 60 km al norte de Tauste, en la provincia de Zaragoza (Figura 2). Se dirigieron hacia el sur tomando posteriormente la carretera A-127 desde Ejea de los Caballeros con dirección a Tauste, a lo largo de un tramo recto que atraviesa un paraje prácticamente llano, por el cual circulaban entre 70 y 80 km/h.

Mapa de la zona del avistamiento: Luesia, Ejea y Tauste
Figura 2. Localidad de partida del camión (Luesia) indicada por el icono azul. El camión se dirigió hacia Ejea de los Caballeros, para continuar después hacia Tauste por la carretera A-127, a lo largo de la cual tuvo lugar el suceso. (Imagen: Google Earth)

Siendo alrededor de las 4:15 horas de la madrugada y estando a unos 5 km al norte de Tauste, José Luis y su esposa vieron por el costado izquierdo un objeto que captó la atención de ambos. El objeto se hallaba a pocos kilómetros al SSE de su posición y situado a unos 20 o 30 m de altura sobre el terreno (Figura 3). Dicho cuerpo, cuya fisionomía discoidal podía apreciarse en la lejanía debido a la excelente visibilidad que reinaba, presentaba algunas luces de “dos o tres colores”, según lo que recuerda el testigo. El objeto se desplazaba de forma horizontal a una velocidad constante, aparentemente similar a la del camión o ligeramente inferior, y descendiendo poco a poco hacia la carretera, siguiendo una ruta SE-NW. Si bien al ser preguntado por el tamaño aparente de este objeto el testigo creyó recordar que era similar o mayor al de la Luna llena, en base a los puntos kilométricos donde tuvo lugar la totalidad del suceso y el rumbo que seguía el objeto (informaciones señaladas por José Luis con cierta seguridad), el tamaño aparente de este objeto en los primeros segundos de la observación fue calculado aproximadamente en la mitad del diámetro angular de la Luna llena (0,25°).

Vista que tenían los testigos desde el camión
Figura 3. Vista que tenían los testigos desde la posición aproximada del camión al inicio del avistamiento. El OVNI apareció por el extremo izquierdo, tal como aparece representado en la imagen. (Imagen: Google Earth)

Los testigos continuaron su ruta hacia Tauste extrañándose ante la presencia de aquel cuerpo que seguía descendiendo muy lentamente. Alrededor de 3 minutos después de la primera observación y encontrándose el camión a tan sólo 1,5 km al norte de Tauste, el objeto, que había continuado con su trayectoria rectilínea y constante, estaba próximo a su máximo acercamiento y los testigos pudieron divisar mejor las características del mismo, el cual fue descrito de color gris, con forma de dos platos opuestos unidos y presencia de varias luces intensas de dos o tres colores diferentes, las cuales se hallaban sólo en la parte superior del objeto. Su diámetro era de unos 10 o 15 m y su altura en la parte central era aproximadamente la mitad de esa longitud (Figura 4). Además, emitía un sonido muy leve parecido al de un motor (en las publicaciones previas se asemeja el sonido a un zumbido, algo que el testigo desestimó durante la entrevista).

En aquel instante el objeto se cruzó con el camión estando a punto de impactar con la cabina, sobre la que pasó a menos de un metro de distancia. Durante este momento de cuasi-impacto, tanto José Luis como su mujer sintieron pánico ante la posibilidad de chocar con aquello. Ella se agachó bajo el salpicadero, mientras que él agachó la cabeza sin soltar el volante. Según José Luis: “nos agachamos la cabeza para abajo porque pensamos que nos pegaba, que nos mataba”. Además, respecto al riesgo de accidente que suponía agachar la cabeza y desentenderse de la carretera, el testigo comentó durante la entrevista: “si llega a ser curva nos pegamos con alguno, pero como era recta…agarré el volante y no pasaba nada”. En la publicación de Pedrero se asegura que el testigo soltó el volante, pero ese dato es sin duda equivocado.

Boceto del OVNI realizado por el testigo
Figura 4. Boceto del objeto realizado por el testigo. Nótese las luces dibujadas en su “cúpula” superior. (Archivo Víctor Martínez)

Una vez que el objeto cruzó la carretera, los testigos miraron por el retrovisor derecho, observando que el objeto volvía a subir lentamente y continuaba en dirección NW hacia la zona próxima a Cabanillas (Navarra). Tras haber recorrido el camión unos 500 m desde el momento de cuasi-colisión, los testigos dejaron de ver el objeto. En total, desde el inicio del avistamiento hasta que los testigos ya no vieron más el objeto, se estima una duración total aproximada de unos 3 minutos y medio.

De acorde al testigo, las condiciones meteorológicas aquella noche eran excelentes, así como la visibilidad.

Durante la encuesta, José Luis mostró sus impresiones acerca de la maniobra del extraño objeto: “iba bajando, bajando; iba con el cálculo exacto para cruzarnos exactos. Por eso tenía que ser algo de mucha inteligencia para pasar tan justo como debió pasar y no tocarnos. Y llegar en el cruce del camión con el aparato a la misma altura, el camión que el aparato. Es una, no sé, un poco muy bien tomadas las medidas”. Las declaraciones acerca del descenso del objeto hacia la carretera y posterior ascenso tras la cuasi-colisión, son totalmente concordantes con la orografía del lugar, puesto que la carretera en cuestión se halla en un valle a unos 280 m de altitud sobre el nivel del mar, y se encuentra bordeada por dos pequeños montes al NW y SE, cuya elevación va ascendiendo muy lentamente a medida que crece la distancia a la carretera, llegándose a superar los 600 m en algunos puntos situados a 12 km al SE de la carretera, dirección desde la que precisamente parecía provenir el objeto.

En la Figura 5 se muestra un mapa general que incluye todas las secuencias del avistamiento.

Mapa con las fases del encuentro cercano
Figura 5. Mapa mostrando la posición aproximada de todas las fases del suceso, desde el avistamiento inicial hasta el encuentro cercano en el momento de cuasi-colisión. (Imagen: Google Earth)

¿Un encuentro cercano fatal?

En las publicaciones citadas en la sección de “Antecedentes” se relaciona el encuentro cercano con el fallecimiento de la esposa de José Luis, sucedido por enfermedad pocos años después. Tanto Ollés como Pedrero relatan que el testigo está convencido de que el objeto desencadenó la enfermedad de su esposa, además de que sufrió un episodio de pánico tras el cuasi-impacto con el objeto. Sin embargo, la realidad es que el testigo no lo manifestó así durante la encuesta, relatando más bien lo contrario. Y es que cuando fue preguntado durante la entrevista acerca de la posibilidad de que su esposa enfermara a raíz del suceso OVNI, respondió lo siguiente: “se llevó un susto muy gordo, pero no creo que [enfermara] por aquello…no creo, no creo”. Por otro lado, la descripción del pánico vivido por su mujer sí se ajusta más a lo manifestado por José Luis, quien afirmó que su mujer le manifestó “que no dijera nada a nadie y...todo el día asustada estuvo, todo el día asustada”.

En vista de las declaraciones del testigo y de la ausencia de evidencias, no se puede establecer relación entre el objeto avistado y la posterior enfermedad de la esposa de José Luis. Además, si algún tipo de radiación hubiera afectado la salud de la testigo, es de esperarse que también hubiera pasado lo mismo con su esposo, hecho que definitivamente no ocurrió. En definitiva, en este punto se está de acuerdo con lo manifestado por Ollés en su trabajo, cuando dice que “es muy probable que atribuir al fenómeno la causa de la muerte de la testigo sea conjeturar demasiado”.

Entre militares y prototipos

Carlos Ollés propone en su trabajo la posibilidad de que lo avistado por José Luis y su esposa correspondiera a algún tipo de prototipo militar avanzado y obviamente secreto. Además de lo anterior, el autor recalca con acierto que estos fenómenos se producen bastante a menudo en la cercanía de bases militares, y comenta el hecho de que cerca de la zona del avistamiento (hacia la dirección de donde parecía provenir aquel objeto) se encuentra el Campo de maniobras San Gregorio del Ejército de Tierra, el cual se ubica exactamente a 37 km al SE en línea recta desde la carretera donde ocurrieron los hechos, detrás del monte señalado anteriormente. Además, a 33 km al NNW del punto del encuentro cercano (rumbo muy similar hacia el que siguió el objeto tras pasar el camión), se ubica el Polígono de Tiro de Bardenas Reales del Ejército del Aire, algo que también hace notar el investigador zaragozano. Este polígono corresponde a un campo de entrenamiento de tiro aéreo, donde también se han realizado prácticas de combate y entrenamientos en los cuales en ocasiones han participado flotas aéreas de Estados Unidos.

Por tanto, teniendo en cuenta la ubicación intermedia donde se produjo el encuentro, sería posible que algún tipo de aeronave militar secreta con forma de “platillo volante” hubiera sido avistada recorriendo el tramo entre ambos complejos. Sin embargo, Ollés cuestiona con todo el acierto el porqué la tripulación de esta aeronave iba a poner en peligro a los testigos pasando a tan escasa distancia del camión. Además de lo anterior, la aeronave hubiera tenido que ser lo suficientemente avanzada para poder volar a la escasa altura y relativamente baja velocidad reportadas, y además poder calcular y realizar con tanta precisión su maniobra de sobrevuelo del camión.

Por lo implícito en la propia naturaleza de esta hipótesis, la misma no puede ser comprobada aunque parece altamente improbable que sea el origen del encuentro.

Ultraligeros, confusiones y platillos volantes

A juicio de este autor, la explicación racional al evento narrado por el testigo sólo podría hallarse detrás de una confusión con algún tipo de vehículo aéreo que vuele normalmente a bajas alturas y poca velocidad, al cual la percepción de los observadores, bajo influencias socio-culturales, hubiera atribuido características propias de los típicos “platillos volantes”.

Los vehículos que cumplen dichas características de vuelo son los ultraligeros, que son pequeñas aeronaves deportivas motopropulsadas y que precisamente a comienzos de los ochenta empezaban a hacer su aparición en España (4). Además, en la zona existe una instalación especializada en estos vuelos (Club de vuelo de ultraligeros ULM de Villanueva), la cual se ubica a sólo 37 km al SE del tramo de carretera donde tuvo lugar el encuentro, a escasos kilómetros al norte del citado Campo de maniobras San Gregorio (Figura 6). Sin embargo, dicho club de vuelo fue fundado en 1991, a pesar de lo cual se le consultó a una persona que obtuvo su licencia de piloto en estas instalaciones. El piloto consultado, J. O., confirmó al autor que si bien el club se fundó en el año citado, el terraplén ya existía anteriormente y desde unos años antes se realizaban vuelos en la zona. Por tanto, ante la posibilidad de que el encuentro OVNI se debiera a uno de estos vuelos clandestinos, conviene realizar una evaluación de esta hipótesis.

Mapa con las fases del caso y polígonos militares
Figura 6. Mapa mostrando las diferentes fases del suceso y la ubicación del Campo de maniobras de San Gregorio y del Club de vuelo de ultraligeros ULM de Villanueva, ambos situados tras un monte, a 37 km al SE en línea recta desde el lugar del encuentro. Se muestra además la ubicación del Polígono de Tiro de Bardenas Reales, ubicado a 33 km al NW. (Imagen: Google Earth)

De acuerdo a la información de los especialistas en este tipo de aviación (5): “El Vuelo en Ultraligero se realiza en zonas no controladas, por debajo de los 300 m sobre el nivel del suelo y únicamente entre el amanecer y el ocaso en condiciones atmosféricas favorables. En general, estas aeronaves no tienen que rellenar un plan de vuelo ni ponerse en contacto con una torre de control. Bajo las normas de vuelo visual (VFR), es el propio piloto el responsable de mantener la adecuada separación con otras aeronaves, evitando en todo momento sobrevolar zonas urbanas, conglomeraciones de personas o zonas controladas”.

La Orden del BOE (Boletín Oficial del Estado) de regulación de vuelo en ultraligero vigente en la época del avistamiento, publicada el 7 de mayo de 1986 (6), indica que “los vuelos se realizarán siempre en condiciones meteorológicas de vuelo visual diurno”. No obstante, la fecha de publicación de esta orden es bastante coincidente con la fecha estimada para el encuentro de José Luis y su esposa, y podría ser incluso posterior al caso. Debido a esto es necesario revisar la Orden anterior del BOE, publicada el 9 de abril de 1983 (7), en la cual las especificaciones respecto a un vuelo nocturno no son tan claras, exponiéndose únicamente artículos referentes a las condiciones de visibilidad: “que el vuelo se realice según las reglas VFR sobre visibilidad y distancia de las nubes, quedando prohibidos los vuelos en condiciones de turbulencia o marginales”; y que “no se podrá efectuar vuelos por debajo de los siguientes mínimos: visibilidad horizontal 2.000 metros y visibilidad vertical 300 metros, teniendo que estar en contacto visual permanente con tierra o agua”. Por otro lado, ambas órdenes del BOE especifican varias prohibiciones: “que no se efectúen los vuelos sobre espacios aéreos controlados, restringidos, prohibidos, sobre zonas peligrosas activadas, zonas urbanas y aglomeraciones de personas”.

Por tanto, quizás un vuelo clandestino que no cumpliera con todas las medidas de seguridad tanto visuales como de acercamiento al tránsito de carretera, podría haber sido el causante del suceso vivido por José Luis y su esposa. Eso hubiera significado también un riesgo para la persona o personas a bordo del ultraligero, al volar tan cercanos al terreno en condiciones nocturnas y un riesgo muchísimo mayor al descender esta aeronave casi hasta la calzada de la carretera, poniendo en peligro también a los conductores que circulaban por la misma. No obstante, el piloto consultado aclaró que le parece casi imposible esta opción, ya que los ultraligeros de aquella década no contaban con una tecnología tan avanzada como para volar de noche con la máxima seguridad.

En definitiva, existen contradicciones de esta hipótesis ya no sólo entre la fisionomía de estas aeronaves (Figura 7) y las características físicas del objeto descritas por los testigos (las cuales podrían explicarse por causas psico-sociales), sino sobre todo por la improbabilidad, aunque no imposibilidad, de un vuelo de ultraligero en un horario y lugar de tan alto riesgo como los descritos. A pesar de todo lo anterior, una confusión con una aeronave de tipo ultraligero no puede descartarse totalmente.

Ultraligero, posible confusión OVNI
Figura 7. Fotografía de un ultraligero en vuelo en condiciones de poca luz diurna. (Fotografía: Xcity, https://xcity.com.mx)

Conclusiones

Como se ha visto a lo largo de este informe, el presente caso de mediados de los ochenta cuenta con descripciones de un clásico “platillo volante” de color gris con luces de colores, lo cual lo convierte en un exponente más de este tipo de encuentros cercanos que tanto abundaban en décadas pasadas.

En base a las entrevistas llevadas a cabo por los diferentes investigadores y a las características del relato del testigo, sin duda lo observado tuvo que corresponder a un objeto relativamente cercano, descartándose por tanto posibles ilusiones generadas por cuerpos astronómicos, así como la invención consciente del relato.

Respecto a la posibilidad de que lo avistado correspondiera a algún tipo de aeronave menor en vuelo nocturno clandestino (como un ultraligero), no puede descartarse totalmente, aunque el riesgo que supone para estos modelos volar de noche a tan baja altura de una carretera conlleva tomar esta hipótesis con máxima prudencia.

Por otro lado, el fallecimiento de la esposa del testigo a causa de enfermedad, ocurrido algunos años después de que ambos tuvieran el encuentro con el extraño objeto, no puede ser relacionado con el suceso ante la falta de evidencia.

El caso relatado en este informe es un claro ejemplo de cómo el avistamiento de OVNIs en ocasiones va ligado a situaciones de aparente riesgo para la salud, como así lo constituye un cuasi-impacto entre el objeto y el vehículo donde se encontraban los observadores, lo cual es capaz de generar entendibles reacciones y sensaciones de miedo en los testigos que lo viven. Además, el suceso es otro ejemplo más de cómo este tipo de encuentros en numerosas ocasiones son descritos como manifestaciones exclusivamente preparadas para los observadores, como así se desprende de las declaraciones del testigo acerca de la inteligencia atribuida al fenómeno y las medidas tan exactas realizadas para ejecutar la precisa maniobra sobre el camión.

La naturaleza del objeto observado no ha podido ser determinada, pero dadas sus características descritas, el origen del suceso puede estar relacionado con la influencia del ambiente cultural de la época referente a los “platillos volantes”, y con una plasmación de estos detalles motivada por la visión real de un objeto inusual o un fenómeno de origen desconocido.

Referencias

(1) Ollés, C. (2018). Aragón Sobrenatural. Ed. Cydonia, Pontevedra, 137-144.

(2) Pedrero, M. (2018). OVNIS contra automovilistas. Año Cero, 341, diciembre 2018.

(3) Ollés, C. (2018). Comunicación personal al autor el 13-05-2020.

(4) Guerrero, A. (1984). Los ultraligeros, volar seguro a 35 kilómetros por hora. El País, 2 de enero de 1984. https://elpais.com/diario/1984/01/03/deportes/441932407_850215.html

(5) http://deportesaereos.info/Ultraligeros.html

(6) Orden de 24 de abril de 1986 por la que se regula el vuelo en ultraligero. https://www.boe.es/buscar/act.php?id=BOE-A-1986-11068&b=7&tn=1&p=19860507

(7) Orden de 7 de abril de 1983 por la que se regula el registro y uso de aeronaves de estructura ultraligera y se modifica el registro de aeronaves privadas no mercantiles. https://www.boe.es/eli/es/o/1983/04/07/(2)