Érase una vez en Ovnilandia - Tomo I: La gran invasión marciana (S. Sánchez, 2017)

Análisis deVíctor Martínez2020

Portada de "Encuentros con Extraterrestres en Chile"

ÉRASE UNA VEZ EN OVNILANDIA
TOMO I: LA GRAN INVASIÓN MARCIANA
Sergio Sánchez Rodríguez
Ediciones del Mono Dorado, Santiago de Chile, 2017 (Reedición 2019: Ediciones Coliseo Sentosa)

El abogado y criminólogo Sergio Sánchez es uno de los grandes eruditos de la ufología chilena. Pero sus conocimientos no se limitan a la casuística y trabajos surgidos en Chile, ya que como demuestra sobradamente en la presente obra, sus estudios sobre el desarrollo de la investigación OVNI en Francia alcanzan un nivel sobresaliente. Así, Érase una vez en Ovnilandia constituye una serie de libros que tratan la historia de la ufología francesa, considerada con razones de sobra como una de las más ricas del mundo. Este primer tomo, subtitulado La gran invasión marciana, abarca desde los inicios de las investigaciones en el país galo, pasando por la influencia de los movimientos esotéricos y las teorías de los antiguos astronautas, hasta la evolución de la hipótesis extraterrestre en los años sesenta y setenta.

En una primera sección a modo de introducción, el autor ofrece una versión algo pesimista de los ufólogos, la evolución de las investigaciones y su estado actual, después de décadas sin apenas avance, al menos en lo que a su postulado inicial sobre supuestos extraterrestres se refiere. Sánchez explica su actual posición más escéptica, y sobre todo, por qué eligió la ufología de Francia para la presente obra, añadiendo: «Lo hice por la riqueza teórica que esa ufología ha exhibido a lo largo de ciertos hitos importantes de su desarrollo». A lo que no le falta razón, como bien demuestra durante todo el libro.

Tras las declaraciones iniciales, una segunda sección trata el nacimiento de la investigación OVNI en Francia a comienzos de los cincuenta: desde la creación del grupo de investigación Comisión Ouranos, fundado por Marc Thirouin, pasando por la llegada de las primeras traducciones de libros sobre el tema a las librerías francesas, hasta la publicación de los conocidos trabajos de Jimmy Guieu (seudónimo de Henri-René Guieu). Además, las primeras reacciones del movimiento escéptico en Francia, representado por el astrofísico Evry Schatzman, también se detallan poniendo de manifiesto que incluso el debate "creyentes vs escépticos" nació tempranamente dentro de la ufología gala. Por supuesto, entre otros temas también se abordan las repercusiones de la oleada francesa de 1954 y sus “absurdos” aterrizajes OVNI con humanoides.

Este primer tomo mantiene de fondo una importante base en sus exposiciones: el influjo de las obras de realismo fantástico y esoterismo, y el marco cultural de la época del cual formaban parte, indicativo de por qué las historias de platillos volantes y extraterrestres eran también asumidas con relativa facilidad por parte de la población. Así, en la tercera sección se ofrece un recorrido por las ideas de Louis Pauwels y Jacques Bergier, cuya obra El retorno de los brujos, aparecida en 1960, constituyó toda una revolución en el mundo esotérico. Se analizan a fondo las reacciones surgidas ante las hipótesis de estos autores y sus relaciones con los trabajos de Charles Fort, otro pilar importante en el surgimiento de las especulaciones extraordinarias.

Después de ese necesario intervalo explicativo de las influencias esotéricas, Sánchez dedica la cuarta sección a detallar el surgimiento de importantes organizaciones ufológicas, tales como la revista Lumières dans la nuit, surgida en 1955, o el grupo GEPA (Groupement d’Études des Phénomènes Aérospatiaux), creado en 1961 por René Fouéré y su esposa, en parte por la necesidad imperante de enfocar los cauces de la investigación francesa por ramas más serias y metodológicas que la representada por el grupo Ouranos. Junto a las ideas y controversias surgidas en estas y otras organizaciones, se hace un completo repaso a los postulados del ufólogo Michel Carrouges (seudónimo de Louis Couturier), quien en su libro Aparecen los Marcianos (1963) expuso interesantes aportes en torno a la investigación de los OVNIs y demostró que incluso en una época invadida por creencias sobre marcianos y temas ocultos, era posible realizar un estudio serio sobre la temática. Pero sin duda, la parte más interesante de este tramo de la obra es la dedicada a exponer las ideas del ufólogo galo Aimé Michel, del cual no sólo se repasan sus hipótesis sobre la ortotenia y la elusividad del contacto, sino también algunos aspectos de su vida personal que hacen entender mejor la evolución de las ideas de este importante investigador.

En la quinta sección de la obra se vuelve a poner un pequeño paréntesis, al igual que se hace anteriormente con el realismo fantástico. En este caso, se realiza un necesario repaso a otro de los pilares que fortalecieron la creencia general en los extraterrestres: la astroarqueología o teoría de los antiguos astronautas. Y es que precisamente en Francia, en los años sesenta, se hallan algunos de los pioneros en este campo, representados por Robert Charroux y Paul Misraki, a los que después seguiría el mundialmente famoso autor suizo Erich Von Däniken. Al igual que ocurre con la tercera sección, la profundización en la especulaciones astroarqueológicas no se realiza para engordar la obra, sino que es necesario para comprender la evolución de las creencias pro-extraterrestres dentro del campo de la ufología. Además, su importancia como teoría influyente iba más allá, puesto que la astroarqueología mostraba las posibles pistas dejadas por seres extraterrestres en el pasado de la humanidad, algo que hacía ver al fenómeno de los OVNIs como un todo, y no como una serie de avistamientos extraños surgidos a finales de los cuarenta.

Durante la sexta y última sección, Sánchez se dedica a exponer la evolución de la hipótesis extraterrestre en los trabajos franceses. Es así como se ofrece un imprescindible capítulo dedicado a la figura del astrofísico y ufólogo Jacques Vallée, del cual se repasan aspectos de su vida personal y profesional, y sobre todo, sus trabajos iniciales de estudio sistemático de casuística OVNI, incluyendo sus conocidas “leyes” positivas y negativas surgidas a partir del análisis de 200 casos de aterrizaje. En definitiva, se realiza un detallado recorrido por este “primer” Vallée representado por obras como Anatomy of a Phenomenon (1965) o Fenómenos insólitos del Espacio (1966), el cual defendía la naturaleza anómala del fenómeno sin llegar a apoyar la hipótesis extraterrestre ni sugerir las hipótesis paraufológicas que vendrían después. Además, en este último tramo del libro se hace un repaso por la evolución de la hipótesis extraterrestre en Francia durante los años sesenta y setenta, representada en las singulares ideas de René Hardy, y sobre todo, del astrónomo Pierre Guérin, cuyos postulados acerca de la absurdez de la casuística (especialmente los casos de aterrizaje) y el aparente mimetismo del fenómeno con las diferentes épocas en las que se presentaría, dejaban entrever un acercamiento a las hipótesis paraufológicas. Como escribe Sánchez acertadamente: «esta HET es prácticamente indistinguible de la paraufología» (cursivas mantenidas del original). Es esta parte final de la obra la que deja a los lectores expectantes ante lo que depara el segundo volumen, el cual sí abarca ampliamente las ideas surgidas a partir del Pasaporte a Magonia (1969) de Vallée.

La obra cierra con dos recomendables apéndices, que son en realidad la reproducción de un par de artículos del autor. El primero es un texto aparecido en 2002 en la recordada revista La Nave de los Locos, que trata acerca de la abducción del policía estadounidense Herbert Schirmer y las diferentes hipótesis explicativas del suceso. El segundo, aparecido en 2010 en la misma revista, versa sobre el estado de la ufología y su futuro, vista como la evolución del mito extraterrestre.

Sergio Sánchez no ha escatimado en notas explicativas y referencias bibliográficas, lo que unido al exquisito manejo del lenguaje del que hace gala, conforman el último punto a remarcar de esta excelente obra, sobre la que únicamente se echa en falta un índice onomástico.

La historia del movimiento ufológico en Francia no es cualquier relato. La riqueza de los debates e ideas surgidos en el país galo supera por mucho a la emergida de la “pionera” ufología estadounidense, más enfrascada en las historias conspiranoicas, platillos estrellados y casos de abducción. Es esa maravillosa evolución de la investigación y diversidad de estudios la que Sánchez ha reflejado de forma perfecta en su trabajo, el cual constituye una referencia indiscutible no ya sólo para comprender la historia de la ufología francesa, sino para entender numerosos postulados que por su importancia, pasaron a formar parte de la ufología a nivel mundial. El hecho de que su autor no sea francés, remarca aún más el inmenso trabajo desarrollado, y hace que los hispanohablantes estén de enhorabuena ante lo que este primer tomo ya deja entrever, y es que Érase una vez en Ovnilandia se erige como una obra imprescindible para interesados, estudiosos, ufólogos creyentes, no tan creyentes y escépticos; constituye la interesante historia del nacimiento del mito extraterrestre, la evolución de esa creencia inicial y la investigación del fenómeno OVNI en uno de los países que más ha contribuido a su estudio a lo largo de la historia.

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